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Bienvenido/a a este blog, que nace, con el año 2012, como vehículo para divulgar y compartir inquietudes e ideas, sobre todo en materia de turismo. Antes, he aquí el documento resultado de casi cinco años (2010 a 2014, 55 artículos) escribiendo cada mes en HEconomia, con análisis y propuestas para el turismo provincial: https://dl.dropboxusercontent.com/u/48698330/HEconomia_2010_2014_55_articulos.pdf

Además, en las siguientes URLs encontrará más, mucho más, sobre mi actividad académica: http://www.uhu.es/alfonso_vargas/ - http://alfonsovargassanchez.wix.com/geidetur

Y lo más importante: ¿aún no conoce Huelva? Descúbrala en el siguiente enlace y en la presentación que sigue: http://www.turismohuelva.org - https://dl.dropboxusercontent.com/u/48698330/AunNoConocesHuelva.pps

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sábado, 21 de diciembre de 2013

HACIA UNA ECONOMÍA MODERNA Y SOSTENIBLE PARA LA HUELVA DEL SIGLO XXI

Hay vida más allá de la crisis. Ahora bien, la pregunta es si hay proyecto. El futuro no se espera, se apuesta por él.

En la reciente obra “Por qué fracasan los países” (Acemoglu y Robinson, 2012), sus autores tratan, como indica su subtítulo, de “los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza”, y defienden que “no es por el clima, la geografía o la cultura, sino por las instituciones de cada país”. Para completar mi teoría, ya Porter (1991) en su obra “La Ventaja Competitiva de las Naciones”, nos demuestra que la capacidad de los pueblos para organizarse es más importante que sus recursos climáticos o naturales.

Todo esto viene a colación, perfectamente, al caso de Huelva, la provincia de las eternas potencialidades pero de las escasas realidades; una provincia bendecida por la naturaleza (por su luz, su clima, sus playas, su naturaleza, sus paisajes, su biodiversidad, sus recursos mineros, sus tierras fértiles, etc.), pero que parece tener que soportar alguna “maldición” que le impide despegar y alcanzar mayores cotas de desarrollo económico y bienestar de sus gentes. Ya tampoco carece de recursos humanos cualificados: ahí está su universidad para formarlos desde 1993. ¿Cuál es, entonces, esa “maldición”? En las instituciones y sus élites, así como en nuestra capacidad para organizarnos encontraremos buena parte de la respuesta. Las élites que gobiernan las instituciones han de tener visión y peso (moral, intelectual y político) para liderar; han de ser instituciones y élites en las que se pueda confiar. Y la sociedad civil, principalmente en este caso los empresarios, capacidad para superar los individualismos y co-opetir (utilizando el término  acuñado en 1996 por Brandenburger y Nalebuff), o sea, para cooperar en competencia: cooperar y competir son conceptos reconciliables, no antagónicos. Pero para lograrlo hacen falta crear instancias que canalicen esas relaciones de co-opetición.

Hagamos un poco de autocrítica y no sólo culpemos al “enemigo” exterior, aunque igualmente debamos reivindicar ante él que Huelva también existe, que necesita, por ejemplo, una comunicación de cercanías (no la llamada y obsoleta media distancia actual) digna con Sevilla, llamémosle lanzadera, que facilite las conexiones con el tren de alta velocidad. Hoy por hoy pensar en que el AVE llegue a Huelva no es una opción ni tan siquiera de largo plazo: era verosímil con el proyecto original de conectar Sevilla con Faro, pasando, naturalmente por Huelva. Desde el momento en que ese proyecto decayó, por decisión de las autoridades lusas, la reivindicación se convirtió en un sueño que, con la crisis, terminó por ser una pesadilla de promesas vanas para capturar votos de incautos, dañando seriamente la credibilidad de los proponentes y las instituciones a las que representaban. No se trata de renunciar a nada, pero sí de ser honestos, realistas y pensar en construir el cesto con los mimbres que tenemos.

Pese a la inadecuación institucional que padecemos (que no es sólo problema de Huelva, por supuesto) y a otros hándicaps, hay proyectos ilusionantes en nuestra provincia que están promoviendo esa economía moderna y sostenible a la que se refiere el título de este breve artículo. Ahí está, por ejemplo, el Parque Científico y Tecnológico de Huelva (PCTH), que representa una apuesta a largo plazo que pasa por algo fundamental en la economía global del siglo XXI: situar en el centro de nuestra arquitectura conceptual y de acción la innovación y el emprendimiento. O Centros Tecnológicos como Adesva, que está llevando a cabo una encomiable labor de dinamización de nuestro sector agroalimentario, para hacerlo aún más potente y con mayor capacidad de generar riqueza, inyectando tecnologías punteras. En el turismo, sin embargo, el otro gran puntal, estamos aún en pañales en cuanto a generación de conocimiento y transferencia del mismo, con algunas instituciones que parecen sólo empeñadas en un proyecto, el aeropuerto, que genera muchas dudas, sobre todo porque debe estar subordinado a un modelo de desarrollo turístico para la provincia que no sabemos cuál es y que, al menos un servidor, espera que no sea la réplica del caduco turismo de masas, propio del siglo pasado, no del actual, aunque resulte muy goloso desde el punto de vista de la especulación urbanística y de los ingresos que generaría en las exhaustas arcas de los entes locales.

Sabemos que, con carácter general en nuestro país, se generará poco empleo durante los próximos años, y que esta situación está afectando especialmente a los jóvenes. Con todo, y pese a los no demasiado halagüeños pronósticos de crecimiento, hay sectores con constituyen excepciones que hemos de aprovechar: las nuevas tecnologías (de la información y las comunicaciones, la bio-genética) y los nichos de empleo “verde” (medio ambiente y turismo), “azul” (energías, sobre todo las renovables) y “blanco” (salud, dependencia, atención a nuestros mayores).
También es verdad que casi todos los mercados de empleo internacionales tienen mejores perspectivas que el de España, al menos a corto plazo, y por eso nuestros jóvenes onubenses deben prepararse pensando que han de aprovechar las oportunidades allí donde estén.
La peor de las descapitalizaciones es la derivada de la pérdida de esos recursos humanos cualificados que tanto cuesta formar. Bien al contrario, la provincia de Huelva tiene condiciones, por su calidad de vida, para convertirse en un núcleo atractor de talento: las llamadas clases creativas.
Este es parte de mi sueño, que me permito compartir con usted, apreciado/a lector/a: esa economía moderna y sostenible ha de ser una economía sustentada en las clases creativas, ya sea en el campo de la ciencia, de la técnica, del arte... Hagamos una gran apuesta colectiva en nuestra provincia para que nos conozcan (hay que mejorar nuestra imagen exterior) y se queden entre nosotros ofreciéndoles, además de lo que ya la madre naturaleza nos ha dado, unas condiciones atractivas para su desempeño profesional, para desarrollar su creatividad. Aportarán mucho valor. Abrámonos y acojámosles: cambiarán nuestra faz, nuestra manera (aún demasiado localista) de ver el mundo, nuestra sociología. Esta sería la nueva Huelva del siglo XXI, pero para ello debemos participar activamente en aquellas iniciativas que están moldeando un nuevo futuro, como, por ejemplo, la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI).
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Publicado en Revista RESURGIR, nº 25, Navidad 2013, p. 9.

jueves, 19 de diciembre de 2013

¿QUIERE SABER MÁS SOBRE LA SITUACIÓN DEL TURISMO EN LA PROVINCIA DE HUELVA? HE AQUÍ UN RESUMEN

EL TURISMO EN LA PROVINCIA DE HUELVA: DE DONDE VENIMOS, DONDE ESTAMOS Y ¿HACIA DÓNDE QUEREMOS IR?

A modo de “flashes”, se sintetizan algunos puntos de especial relieve en esta obra, recientemente publicada, que puede encontrarse en: http://alfonsovargassanchez.blogspot.com.es/2013/10/el-turismo-en-la-provincia-de-huelva-de.html
-El modelo turístico de la provincia de Huelva fue descrito por Aurioles et al. (2005) de la siguiente manera, que en lo sustancial sigue siendo válida hoy:
-Muy concentrado en el mercado nacional, procedente en su mayoría de Andalucía[1]; por tanto, por un sector caracterizado por la estrechez de su mercado.
-Muy estacional (turismo vacacional de verano).
-Con un acusado porcentaje de turistas que eligen fórmulas de alojamiento alternativas al hotelero.
-Con un fuerte peso de la vivienda en propiedad y un desarrollo inmobiliario dirigido fundamentalmente al mercado de segunda residencia o residencial turístico, lo que alimenta la estacionalidad.
-Con un destacado peso de los campamentos turísticos[2].
-Y con un gasto medio diario relativamente bajo, derivado de la referida preferencia por las fórmulas de alojamiento no hoteleras[3].
-Las estadísticas recientes (Junta de Andalucía -ECTA-, e INE -Encuesta de Ocupación Hotelera-, 2008-2012) revelan, desmontando algunos mitos, que:
-La provincia de Huelva ha ido perdiendo peso en la distribución porcentual de los turistas en Andalucía (excepto en el tercer trimestre, en el que se mantiene).
-Respecto a la media andaluza, aspectos como la restauración, el ocio/diversión, los paisajes/parques naturales, la seguridad ciudadana, la atención/trato, la limpieza y el patrimonio cultural son valorados significativa y continuamente por debajo;  sólo en las instalaciones para la práctica del golf la valoración es claramente favorable a la provincia de Huelva. Como resultado, el índice sintético de percepción es consistentemente inferior a la media, habiendo aumentado la distancia y, por tanto, empeorado su posición relativa[4].
            -La estacionalidad se ha agudizado, siendo mayor en el caso del turismo doméstico.
-No se aprecia una tendencia clara hacia un mayor peso del turismo extranjero. Con todo, los principales mercados emisores de los que se nutre la provincia son: Alemania, Gran Bretaña y Portugal. Especialmente preocupante es el desplome del turismo alemán.
-Las prioridades en infraestructura vendrán determinadas por el modelo turístico que se defina para la provincia. Tan sólo un dato para la reflexión: con el mismo número de turistas que hemos recibido durante la crisis (2008-2012), si se hubieran alcanzado el nivel de gasto y de estancia que la media andaluza, hubiéramos ingresado 1.514 millones de euros más, y eso depende, sobre todo, de nosotros, de la oferta que seamos capaces de presentar a ese contingente de turistas.
-La concreción de ese modelo debería ir pareja a la creación de un ente gestor del destino, que trascienda el modelo actual meramente centrado en la promoción. Esto es lo que la provincia necesita, principalmente, para consolidarse como destino turístico, es decir, unas bases sólidas, unas ideas claras acerca del tipo/s de turismo que desea atraer y la/s propuesta/s de valor diferencial que va a presentar a cada segmento del mercado, con base en nuestros recursos y capacidades. Una amplia visión compartida a largo plazo y una estrategia (plan) que permita avanzar conforme a una hoja de ruta, flexible, revisable, pero que provea orientación: saber qué buscamos y porqué hacemos lo que hacemos en cada momento, en cada circunstancia.
-Sobre esta base, debe activar, coordinadamente, todos los resortes disponibles, sobre todo aquellos relacionados con el conocimiento y la innovación.
-En una fase posterior, plantear la creación de un ente gestor de la marca e imagen de Huelva, del que el turismo formaría parte.
-La provincia cuenta con muchos recursos pero con pocos atractores, es decir, productos con capacidad para inclinar su decisión de compra y movilizar al turista. Debe dar prioridad e esos atractores[5]. Con todo, el deterioro de algunos recursos clave como las playas de ciertos enclaves resulta altamente preocupante.
-Según una encuesta en línea realizada “ex profeso” para este trabajo, la gastronomía ha sido señalada como el factor que debería constituir el eje principal de la promoción turística de la ciudad de Huelva.
-Dicha encuesta apunta los principales elementos atrayentes y disuasorios de la provincia, así como su dimensión más diferenciadora: la ambiental. Los sintetizamos en tres grandes vectores:

ATRIBUTOS MÁS ATRAYENTES
ATRIBUTOS MÁS DISUASORIOS
Naturaleza-clima
Transporte-comunicaciones
Gastronomía
Cultura-ocio
Gentes (hospitalidad, formas de vida)
Otros servicios públicos

-“Huelva la Luz” sigue sin desarrollar una dimensión que la aproxime al segmento del turismo cultural, primando el binomio naturaleza-salud, que fácilmente puede asociarse al concepto de turismo activo. El perfil que evoca la marca se encuentra, pues, estabilizado en torno a los anclajes referidos, sin haber experimentado una evolución significativa.
-A lo largo de estos años “Huelva la Luz” ha ido ganando aceptación y reconocimiento entre la propia comunidad local. No obstante, se constata que la marca gusta más entre los residentes que entre los no residentes.
-Se reafirma que el nivel de desarrollo turístico percibido es aun relativamente bajo (sobre todo entre los residentes), a la par que un fuerte grado de eco-centrismo (aún mayor entre los no residentes).
-El turismo no es sólo una actividad económica con potencial para ser intensiva en mano de obra, sino que puede serlo también en conocimiento de alto nivel de cualificación, ligado a áreas (sin excluir otras) cómo las que fueron identificadas en los trabajos iniciales para el desarrollo de la marca “Huelva la Luz”, que deberían retomarse desde una estructura estable de colaboración entre la Universidad de Huelva y los agentes públicos y privados del sector, a través de un Centro de Estrategia Turística.
-Se propone un modelo para la gestión del destino basado en INductores y RESultados, denominado IN-RES-TUR: FAS (Factores, Atractores y Sistemas de apoyo) + M (Mercado-segmentos de clientes)+ 4P’s (mezcla de marketing tradicional)+ 4 C’s (marketing digital) = competitividad + calidad de vida. También un cuadro de mando integrado por un conjunto de indicadores, con información relevante para el control estratégico y la toma de decisiones.
-Y una  reflexión final: poseemos algunos datos sobre lo que piensan quienes nos visitan, pero nada sabemos acerca de quienes no vienen. ¿No haría falta más y mejor información para tomar decisiones con mayor fundamento? Exacto, estimado/a lector/a: el observatorio que nunca existió…Promocionar el destino sin esta base y la que proporciona una gestión integral del mismo da lugar a un riesgo muy grave: el que las expectativas del turista no se vean satisfechas.
Aquí me despido. Gracias a quienes me han leído durante estos años, coincidan o no con mis planteamientos.
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Publicado en HEconomía el 17/12/13.


[1] Seguida en importancia, aunque a bastante distancia, por la Comunidad de Madrid.

[2] Aunque ha decrecido en los últimos años.

[3] La estancia media también es sensiblemente inferior a la media andaluza, excepto en el tercer trimestre.

[4] Respecto a Cádiz, que podría considerarse la referencia más directa, según el dato anual de 2012 (último disponible) la brecha, que solía ser mínima, se ha agrandado hasta las seis décimas, tomando dicho índice un valor de 8,1 en la  provincia gaditana frente al 7,5 de la onubense. Los datos trimestrales de 2012 siguen refrendando la ampliación de esa desventaja relativa de Huelva (ver ECTA).

[5] Quizás el más claro sea Doñana, sin menoscabo de otros que también han sido referidos en la obra.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

LA ECONOMÍA DE HUELVA Y SU FUTURO

Como se pretende hacer una reflexión mirando hacia delante, y no hacia detrás, no vamos a reiterar aquí lo que es bien sabido por todos: las variables macroeconómicas nos siguen situando a la cola de las provincias españolas y andaluzas. Seguimos sin levantar cabeza, sin convertir nuestras potencialidades en realidades, sin crisis y, ya no digamos, con crisis.
Hoy por hoy, nuestra estructura productiva se sustenta en dos sectores principales, caracterizados por su estacionalidad: el agrícola y el turístico. Aún más este último, pues el primero ha ido alargando su actividad mediante una progresiva diversificación de sus producciones. Y esto es un hándicap.
Con todo, se vislumbran iniciativas que pueden dar unas bocanadas de oxígeno a la tan asfixiada y maltrecha economía provincial:
-El fundamental la reapertura de las minas, sobre todo, por su envergadura, las de Riotinto. Son de esos proyectos tractores por sus potentes efectos directos e indirectos sobre el empleo y la actividad económica, con una capacidad de arrastre de va más allá del ámbito comarcal. Están siendo muchos años de espera; sabemos que la tramitación de un proyecto de esta complejidad, acrecentada por la historia que arrastra, es muy tedioso -con sus cautelas económicas, sociales y ambientales-, pero también que la situación es agónica. Parece que empieza a verse la luz al final del largo túnel. Ahora el desafío es contar con el capital humano con los perfiles adecuados, y eso no se improvisa: hay que prepararlo con antelación. Sería trágico que por no planificar esta formación, muchos puestos de trabajo se cubrieran con personas de fuera.
-La construcción del centro de aviones no tripulados (conocidos como drones) en El Arenosillo, de llegar a concretarse, será otro revulsivo y fuente de atracción de mano de obra de elevada cualificación.
-En el ámbito comercial, el Centro Comercial Holea ya habrá abierto sus puertas cuando este artículo haya visto la luz, y será otro paliativo en términos de empleo, sobre todo para la capital.
-La agricultura empieza, aunque aun tímidamente, a evolucionar hacia la transformación industrial de sus productos primarios, hacia lo que se conocen como productos de cuarta y quinta gama. Las bases tecnológicas para ello están puestas, y ahí es donde hoy se genera la mayor parte del valor añadido. Más concretamente, el sector de las berries tiene condiciones para ser un referente no sólo en Europa, sino en el mundo.
-En el turismo, pese a sus evidentes potencialidades, es dónde la situación es más dudosa, por la falta de definición de un modelo y de vertebración del sector, consecuencia de una clara falta de liderazgo efectivo que asuma la imprescindible tarea de planificación y coordinación de los agentes que conforman el diverso mosaico turístico. Puede encontrarse una completa información en el siguiente trabajo que he publicado recientemente: http://alfonsovargassanchez.blogspot.com.es/2013/10/el-turismo-en-la-provincia-de-huelva-de.html
Hasta aquí los grandes proyectos, pero tan importante, o más, que estos, es la lluvia fina de pequeños emprendedores que se están lanzando a la aventura de iniciar un proyecto empresarial, en ocasiones con tecnologías y niveles de innovación sorprendentes. Poco a poco, el caldo de cultivo de una sociedad que valora especialmente a estos creadores de autoempleo, empleo para otros y, en definitiva, riqueza, va cambiando para bien, aunque sea por pura necesidad. También es cierto que las Administraciones Públicas tienen aún mucho por hacer para apoyar más eficazmente a estas personas que arriesgan sus modestas haciendas y su futuro.
No me olvido de la Universidad de Huelva, que será a medio plazo el gran motor de un cambio cultural, en la manera de pensar y ver el mundo de los jóvenes que construirán una Huelva más abierta y con nuevos horizontes. Ojalá seamos capaces de que nuestros talentos, esos que nos ha costado tanto formar, no se nos vayan, y lleguen a convencerse de que aquí también tienen posibilidades, aunque hoy por hoy no esté fácil. Y también que sus dirigentes sean capaces de alinearse más con los sectores de futuro de la provincia, que parecen estar bien delimitados y que también necesitan el apoyo de la generación y transferencia de conocimiento científico.
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Publicado en Revista RESURGIR, nº 25, Navidad 2013, p. 4.