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Bienvenido/a a este blog, que nace, con el año 2012, como vehículo para divulgar y compartir inquietudes e ideas, sobre todo en materia de turismo. Antes, he aquí el documento resultado de casi cinco años (2010 a 2014, 55 artículos) escribiendo cada mes en HEconomia, con análisis y propuestas para el turismo provincial: https://dl.dropboxusercontent.com/u/48698330/HEconomia_2010_2014_55_articulos.pdf

Además, en las siguientes URLs encontrará más, mucho más, sobre mi actividad académica: http://www.uhu.es/alfonso_vargas/ - http://alfonsovargassanchez.wix.com/geidetur

Y lo más importante: ¿aún no conoce Huelva? Descúbrala en el siguiente enlace y en la presentación que sigue: http://www.turismohuelva.org - https://www.dropbox.com/s/8ada1ku91qtoknc/AunNoConocesHuelva.pps?dl=0

lunes, 7 de enero de 2013

TURISMO CONGRESUAL

¿Por qué es importante que Huelva apueste por el turismo de congresos?

Uno de los grandes retos del turismo en la provincia es superar su alta estacionalidad, que además ha ido creciendo en los últimos años. El turismo de congresos tiene, precisamente, la virtud de contribuir a esa desestacionalización, a mantener vivo un sector que fuera de la temporada alta reduce mucho su actividad. Prueba de ello son los cierres masivos de establecimientos hoteleros de la costa tras el verano. Es una especie de círculo vicioso del que debemos salir: como los establecimientos cierran no pueden venir turistas, y como no vienen turistas los establecimientos cierran. La potenciación de eventos dentro del segmento conocido como MICE (Meetings, Incentives, Conferences,  Exhibitions) es una de las alternativas, junto al turismo de golf, cultural, etc.
Por otra parte, el gasto medio diario en el destino de este tipo de turistas suele ser superior a la media.  Es un producto que resulta de la combinación de trabajo y ocio que puede ser bastante atractivo, con agendas que incluyen visitas culturales, oferta gastronómica y folklore local, compras. Dinamiza el territorio, en suma.

¿Tiene carencias Huelva en materia de turismo de congresos?

En instalaciones no: cuenta con una oferta más que suficiente y de calidad, tanto pública como privada: en Punta Umbría, Islantilla, Ayamonte, La Rábida, Huelva capital, etc.; con empresas especializadas en la prestación de los servicios necesarios para la organización de este tipo de eventos. En lo que sí es deficitaria la provincia es en su capacidad para atraerlos, tanto por una promoción muy insuficiente orientada a este segmento como por el endémico y recurrente déficit en las infraestructuras de comunicaciones. Se trata de estancias cortas, de pocos días, y, por tanto, el congresista no desea emplear demasiado tiempo durante el viaje. Como todo, Huelva cuenta con recursos para configurar una oferta con suficiente atractivo como para superar ese problema de la accesibilidad, ante el que no podemos rendirnos y que no podemos convertir en una excusa para no actuar.

¿Qué beneficios reporta este tipo de turismo?

Actividad en temporada baja y un mayor gasto en el destino.

Perspectivas del turismo en Huelva para 2013. Retos, problemas y virtudes.

Como he repetido hasta la saciedad, la provincia de Huelva necesita un plan, una hoja de ruta que marque una nueva visión a medio/largo plazo, con objetivos mensurables y líneas de acción concretas. Sin duda que el turismo de congresos formaría parte de esa hoja de ruta, porque lo necesitamos para desestacionalizar el destino, junto con otro tipo de oferta. Ampararse en el paraguas de Turismo de Andalucía está bien, pero nosotros hemos de tener nuestra propia personalidad y nuestro propio impulso, no simplemente dejarnos llevar: entre otras razones, para eso formalmente contamos con un Convention Bureau; y los datos indican que Málaga y Sevilla absorben casi todo en este terreno. Además de la promoción, nuestra auto-organización debería ser parte, también, de ese plan, para cooperar en lugar de competir entre nosotros.
Por otro lado, la coyuntura económica es obvio que no ayuda, ya que tanto las empresas como los entes públicos han reducido los recursos que destinan a este tipo de eventos dentro de la categoría MICE. El 2013 volverá a ser un año difícil para captar congresos y similares, al estar muy dependiente de la evolución económica general, cuya recuperación no será tan a corto plazo ni tan rápida. Pero mientras tanto hemos de prepararnos para cuando vengan tiempos mejores, que llegarán, y eso no se improvisa: necesitamos de ese plan, fruto de un nuevo impulso creativo. No podemos ser uno más entre tantísimos; uno más que, para más inri, llega tarde; tenemos que configurarnos y ser percibidos como diferentes, y para eso necesitamos poner en juego toda nuestra creatividad y capacidad de innovación. El principal obstáculo es la falta de liderazgo en la conducción de un proceso en el que todos los agentes involucrados en el turismo (públicos, privados y del conocimiento) se pongan a trabajar al unísono. La crisis no es una excusa para no hacerlo: bien el contrario, es una oportunidad para cambiar. Si seguimos igual, las consecuencias están a la vista.
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Reportaje publicado en el Periódico de Huelva el 6-1-13, pp. 2-3.

sábado, 5 de enero de 2013

AÑO NUEVO VS AÑO VIEJO

Tomo para comenzar una cita del reputado escritor Paulo Coelho: “Somos el resultado de nuestro pasado y los arquitectos de nuestro futuro. Si quieres saber lo que está por venir, tu mente tiene la clave.”
En nuestro pasado reciente hemos cometido errores y caído en numerosos excesos, que ahora estamos pagando en forma de recesión económica. No existe progreso sin esfuerzo y sacrificio: por si se nos había olvidado, la prolongada crisis que sufrimos nos lo está poniendo en evidencia cada día, tanto más cuanto más afectado se siente uno. No supimos digerir los años de fiesta que siguieron al lanzamiento del euro, con un acceso muy barato al crédito que nos llevó a endeudarnos masivamente dejados llevar por la ilusión de que esta bonanza no tendría fin. Estábamos en una burbuja financiero-crediticia que nos llevó, dado nuestro obsoleto modelo de crecimiento económico, a una burbuja inmobiliaria que nos va a lastrar durante lustros. El endeudamiento fue uno de esos excesos, pero no sólo el público, sino aún más el privado. Y como siempre, lo que se pide prestado hay que devolverlo, siendo que nuestros acreedores son sobre todo operadores internacionales que tienen serias dudas acerca de nuestra capacidad de reembolso, dada la situación de la economía del país. Y a mayor riesgo, ya se sabe: el interés que hemos de pagar sube (la tan familiar prima). Un sistema financiero con tasas de morosidad por encima del 10% tiene una viabilidad muy dudosa. La consecuencia, el rescate al que estamos asistiendo de no pocas entidades (mayoritariamente del colectivo de las ya casi extintas cajas de ahorro).
Otro exceso es el de la política: todo se ha politizado (como lo fueron las cajas), y eso nos ha llevado a un serio problema de falta de independencia entre los poderes del Estado y de los organismos reguladores, como el Banco de España o la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Sólo así podemos entender que  no hubiera un “aguafiestas” cuando la “fiesta” descrita más arriba se desmadró. No había gobernante que asumiera el consiguiente coste político, pero eso tiene un nombre: irresponsabilidad, generadora de una desconfianza que se paga, y caro. Aún más si somos, como así es, poco transparentes. Animo a cualquier ciudadano a que trate de averiguar a través de la página web de su ayuntamiento (por poner un ejemplo entre muchos otros posibles, por ser cercano) en qué se gastan sus impuestos. 
Más excesos: la hiper-regulación que padecen  las empresas constituye un enorme freno a su capacidad de desarrollo. El peso burocrático-administrativo, amén de su frecuente lentitud, las cargas fiscales, laborales, etc., etc. no dejan respirar. Hasta nos hemos cargado la unidad de mercado en España, que se ha fragmentado en diecisiete partes, lo que se traduce en costes de transacción mayores para las empresas que operan en varias comunidades autónomas. Hay un resultado que se ve, la no creación de empleo; y otro que no se ve, la economía sumergida.  Su volumen se desconoce a ciencia cierta (por eso es sumergida), pero estudios solventes la cifran en estos momentos en el orden del 22-23 por ciento de nuestro Producto Interior Bruto, que, obviamente, es demasiado. Y estoy seguro que muchos de quienes trabajan en negro no lo hacen porque les guste o sean defraudadores por naturaleza, sino porque esa presión agobiante no les deja otra alternativa para sobrevivir. Hoy en día, ser un empresario honesto que cumple con todas sus obligaciones es casi heroico.
La lista, claro está, es más larga, pero termino con un último exceso que hemos de tratar de evitar: el de hacer pagar los sacrificios de la crisis de forma no equitativa, es decir, más en quienes menos tienen y se encuentran más indefensos; o siempre sobre los mismos. Debe mensurarse bien hasta qué punto es aceptable privatizar beneficios y socializar pérdidas.
Este es el resultado de nuestro pasado, pero, parafraseando a Paulo Coelho, tenemos que ser arquitectos de nuestro futuro. Y en esa nueva arquitectura hay dos elementos esenciales que hemos de repensar muy bien, y que están interrelacionados: la organización del Estado (no hay duda que hemos de hacerla más eficiente y eliminar duplicidades o triplicidades) y el sistema de elección de nuestras élites: políticas, económicas, educativas y sociales en general.
Son momentos de urgencias pero también de oportunidades para cambiar. Para parar, analizar, tomar decisiones y actuar, asumiendo que no volveremos a la situación pre crisis: necesitamos ayuda como país para salir adelante, fundamentalmente la de nuestros socios europeos más fuertes, pero también por nuestra parte saber afrontar los desafíos que están ahí, que no son nuevos, y que exigen una mirada diferente, más allá de las próximas elecciones. La envergadura de los retos que tenemos ante nosotros (le evolución demográfica, el mantenimiento del estado del bienestar, del sistema de pensiones, la reconstrucción de nuestra estructura productiva sobre unas nuevas bases que inexorablemente habrán de ir ligadas a la I+D+i, la reforma del sistema educativo –de arriba abajo-, etc.)- exige de grandes acuerdos, de eso que se ha dado en llamar un Pacto de Estado. Y para esos necesitamos unas élites capaces de hacerlo. Este es el núcleo gordiano: el sistema actual es manifiestamente mejorable, a la vista de los resultados. Recuperar el principio del mérito y la capacidad es esencial: está en vías de extinción, pero no podemos dejarlo morir, porque con él moriría la democracia y, en suma, nuestro sistema de convivencia. Estaríamos condenados a la mediocridad y a la falta de oportunidades, en especial para unos jóvenes, y a veces no tan jóvenes, que están emigrando a borbotones.
Aclaremos la mente y empecemos a construir una nueva economía, más libre pero también más ética, sobre una nueva democracia, más abierta y transparente. La esencia de gobernar es precisamente eso: saber adónde queremos llegar, trazar una hoja de ruta, establecer las prioridades y asignar los recursos escasos congruentemente con las mismas. Sin confundir lo urgente con lo importante.
Y para terminar, otra cita. Esta no es contemporánea como la primera, sino que viene del siglo XVI. Su autor, el poeta portugués Luís de Camões, que dijo aquello de que ''nunca habrá año nuevo si seguimos copiando los errores de los años viejos''. Analizaremos esto, en lo que se refiere al sector turístico provincial, en el artículo del próximo mes: haremos balance del 2012 y otearemos el horizonte que tenemos por delante.
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Publicado en HEconomia el 3-1-13