Bienvenida

¡GRACIAS POR SU INTERÉS!

Bienvenido/a a este blog, que nace, con el año 2012, como vehículo para divulgar y compartir inquietudes e ideas, sobre todo en materia de turismo. Antes, he aquí el documento resultado de casi cinco años (2010 a 2014, 55 artículos) escribiendo cada mes en HEconomia, con análisis y propuestas para el turismo provincial: https://dl.dropboxusercontent.com/u/48698330/HEconomia_2010_2014_55_articulos.pdf

Además, en las siguientes URLs encontrará más, mucho más, sobre mi actividad académica: http://www.uhu.es/alfonso_vargas/ - http://alfonsovargassanchez.wix.com/geidetur

Y lo más importante: ¿aún no conoce Huelva? Descúbrala en el siguiente enlace y en la presentación que sigue: http://www.turismohuelva.org - https://www.dropbox.com/s/8ada1ku91qtoknc/AunNoConocesHuelva.pps?dl=0

viernes, 22 de septiembre de 2017

jueves, 21 de septiembre de 2017

CARA AL DÍA MUNDIAL DEL TURISMO 2017

Desde 1980 cada 27 de septiembre se celebra el Día Mundial del Turismo, una fecha instituida un año antes por la Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (OMT). Fue elegida en recuerdo de la aprobación de los Estatutos de la OMT el 27 de septiembre de 1970, sin duda un hito importante a nivel mundial. Con los eventos que ese día tienen lugar se trata de ayudar a concienciar a la comunidad internacional acerca de la importancia del turismo, tanto como para haber merecido la creación de una Agencia especializada por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Además, la Asamblea General de la ONU declaró 2017 como Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, en sintonía con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, lo que refuerza aún más la efeméride de este año, que, congruentemente, responde al lema “El turismo sostenible como instrumento de desarrollo”. Con él se trata de enfatizar la contribución del turismo a los tres pilares de la sostenibilidad (económico, social y ambiental) y a cada uno de los 17 objetivos de desarrollo sostenible de la ONU para transformar nuestro mundo.
Es un día de grandes declaraciones por parte de grandes personalidades, cargadas de buenas intenciones y lugares comunes; de palabras grandilocuentes y rimbombantes anuncios autocalificados como históricos. Seguramente es lo que toca desde la oficialidad.
Desde mi modestísima posición y desde el suelo que piso, quisiera contribuir a la celebración de este año con la expresión de una serie de deseos, que son deseos de cambio. Aspiraciones para una industria turística más orientada a la mejora de la calidad de vida de las personas, particularmente de las comunidades receptoras de los flujos turísticos; construida no para la gente, sino con la gente (la preposición marca un matiz muy importante), no por unos pocos, sino entre todos, porque el turismo, de verdad, es cosa de todos.
De forma más concreta, y desde esa premisa básica de que el turismo es (quieran o no) cosa de todos, permítanme parafrasear a Martin Luther King cuando pronunció aquél célebre ”I have a dream” en 1968. En mi humilde sueño:
1.-Me gustaría ver una gobernanza del turismo mucho más abierta, alejada de las “mesas camilla” de unos cuantos que hacen y deshacen sobre la base de sus propios intereses. El turismo necesita de una alianza con la sociedad en el más amplio sentido posible, más allá de la concertación, manifiestamente insuficiente, entre representantes políticos y empresariales. La base del éxito es una gobernanza sana, por encima, pese a su importancia, de aspectos como las infraestructuras de transporte y comunicaciones.
2.-Me gustaría que, desde una gobernanza mucho más abierta, participativa y transparente, se apostara de verdad por la información y el conocimiento, haciéndolo accesible, particularmente a los emprendedores, a través, por ejemplo, de políticas de “open data”.
3.-Me gustaría que el turismo dejara de entenderse como algo de lo que todo el mundo parece saber (quizás por aquello de que todos, con más o menos frecuencia, ejercemos como turistas) y se valorara como lo que realmente es: una actividad económica muy compleja, con implicaciones de todo tipo, que requiere de conocimientos especializados para su gestión. Y de datos e información (más allá de la intuición y la inercia) para decidir, en los que hay que invertir.
4.-Me gustaría que se hiciera un mayor esfuerzo por hacer ver a la sociedad en general, y a sus dirigentes públicos y privados en particular, que el turismo del siglo XXI es una industria intensiva en tecnología y conocimiento, no sólo en mano de obra poco cualificada que genera escaso valor añadido.
5.-Me gustaría ver una sociedad educada para el turismo, lo que es lo mismo que decir preparada para abrazar la diversidad y que respeta y hace respetar su patrimonio (material e inmaterial); esa educación, desde la familia y la escuela, es el soporte más sólido de una economía que, cada vez en mayor medida, es turismo dependiente.
6.-Me gustaría que el sector pudiera ofrecer a los profesionales (especialmente a los jóvenes) que vocacionalmente desean desarrollar su carrera en este sector algo más que trabajos estacionales, precarios y mal pagados. Que el turismo sea visto como una opción real y deseada, no como el camino que se toma cuando no hay otro. Que el turismo ofreciera a esos jóvenes ilusión, no frustración; capacidad de atraer y retener talento, en definitiva
7.-Me gustaría que la gestión de los destinos turísticos cambiara su tradicional lógica cuantitativa y de oferta por una lógica cualitativa y de demanda que ponga el cliente-turista por delante del recurso. No se trata de vender lo que tengo, sino de vender aquello que me quieren y pueden comprar.
8.-Me gustaría que el marketing de un destino no se fundamentara en la venta de todo a todos, sino que se sustentara en una previa definición del modelo al que se aspira y, por tanto, del tipo(s) de turista al que se quiere llegar y se pretende atraer.
9.-Me gustaría que no estuviéramos abocados a ser pobres (en términos relativos) porque hayamos elegido (o, aún peor, otros hayan elegido por nosotros) un tipo de turismo indiferenciado en el que nuestra competitividad sólo pueda sostenerse vía precios.
10.-Me gustaría…Lo dejo aquí, por ahora. Soñar no cuesta dinero, y resulta agradable siempre que el argumento no se convierta en pesadilla. Para evitarlo, deberían albergarse expectativas de que ese cambio soñado pueda terminar convirtiéndose en realidad, y si es pronto mejor que tarde. Dejo esta pregunta implícita en el aire para que cada quien se la responda a si mismo/a con base en el análisis de su propia realidad. Como escribió el distinguido profesor estadounidense Warren Bennis, 'gurú de la motivación': “El liderazgo es la capacidad de convertir visiones en realidad”. Ahora bien, ¿existe?
Si te quieres sumar a mi sueño, participa. Tu opinión es más que bienvenida.
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También disponible en inglés: https://www.linkedin.com/pulse/world-tourism-day-2017-desideratum-alfonso-vargas-s%C3%A1nchez
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Post destacado en la Comunidad Hosteltur
(Día Mundial del Turismo: un desiderátum).
BOLETÍN HOSTELTUR 23-09-2017

viernes, 1 de septiembre de 2017

EN MEMORIA DE JOSÉ MARÍA TEJERO

Ayer nos dejó un maestro, el Prof. Dr. José María Tejero García. Onubense de adopción y corazón, pero sobre todo Rabideño de pro.  Más allá de los protocolos y las formalidades sociales, a las que soy poco dado, quisiera dedicarle un recuerdo afectuoso y sincero. Has influido en mucha gente, querido José María, y has dejado mucho y bueno detrás: tu obra como académico, sin ir más lejos porque es lo que más directamente me toca.
Profesores hay muchos, pero maestros muy pocos, en el sentido de señalar personas que dejan una huella especial, en lo profesional y en lo humano. Persona de formación vastísima e intelectual de primera fila, a la par que extremadamente educada y respetuosa. Cercano y sencillo, como suelen ser los grandes. Un grande que además pensaba en grande y tenía el mundo, que había recorrido, en la cabeza, en especial su América Latina.
Todos solemos tener algún lugar especial al que nos sentimos particularmente unidos. Diría que para José María era La Rábida, y, salvando todas las distancias, para mí lo es también.  Es un enclave que significa mucho, histórica y culturalmente, como núcleo de pensamiento, de estudio, de reflexión sosegada y profunda, de creación. Ha sido y es un imán para la intelectualidad, más allá de la superficialidad de su atractivo turístico. Creo que los dos sentíamos esa atracción, que singularmente compartimos durante el año que estuve en la dirección de la Sede Iberoamericana Santa María de La Rábida de la UNIA. Desde su cercano lugar de residencia, José María, que gustaba de pasear por allí, nos visitaba frecuentemente, como algunos de quienes allí trabajaban recordarán también, y por eso tuvimos ocasión de conversar con más frecuencia que en otros tiempos, como aquellos del Colegio Universitario de La Rábida. Y eso está y estará en mi memoria. Estoy seguro que también en la de otros. La Rábida y José María Tejero, un binomio que conservo en mí con cariño.
Algo que perdurará son sus libros:
-“La Banca Comercial en Venezuela”, con Henry Gómez, Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, 1967.
-“Instituciones Bancarias y de Ahorro: Características Operativas y Tipos de Interés”, Confederación Española de Cajas de Ahorros, Madrid, 1978.
-“Las Revoluciones Económico- Financieras y la Intervención de los Tipos de Interés”, Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1985.
- “Economía Básica, Banca y Empleo: Un Ensayo sistémico y Empresarial”, Publicaciones de la Universidad de Huelva, 1998.
- “Naturaleza y Causas de la Pobreza de las Naciones (América Latina)” Grupo  Editorial Universitario, Granada, 2004.
De este último conservo su ejemplar dedicado (aún me llamaba su Decano, después de años de dejar de serlo), y me cupo el honor de recibir de él la invitación de dejar escrita en su prólogo mi opinión, junto a nombres de tanta valía (algunos de ellos también maestros míos) como Manuel Ortigueira Bouzada, Manuel Carrasco Carrasco y Francisco José Martínez López.



Quizás me deje alguno en el tintero, aunque a esta lista tengo necesariamente que añadir uno, porque quizás fuera su último libro, el Ensayo 2, como él lo llamó, porque era continuación del Ensayo 1, el ya referenciado “Naturaleza y Causas de la Pobreza de las Naciones (América Latina)”. Este Ensayo 2 se lo publicamos digitalmente en la Sede Iberoamericana Santa María de La Rábida en el curso 2009/10, cuando ocupada la dirección de la misma y con la ayuda de Juan Ramón Rico Cabrera, un excelente colaborador. Su título: “Los Milagros Económicos. Y el de España.  El desarrollo económico vivo: la pugna entre crecimiento económico y demográfico”. Se acompañó de un documento más  sintético en lengua inglesa bajo el título “The economic development science alive. Special for Latin America, poor countries, anti-systems and anti-globalization”.  En este contexto, también conservo una nota manuscrita que me dejó.


Uno de los mejores homenajes que le podemos hacer es recordar su mensaje, sus palabras, en concreto algunas de las que dejó escritas en ese Ensayo 2. En ellas refleja su lucha:
EL DESARROLLO ECONÓMICO ES DIRECTAMENTE PROPORCIONAL AL CRECIMIENTO ECONÓMICO E INVERSAMENTE PROPORCIONAL  AL CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO.
Todos, o casi todos,  los males y pobreza de este Mundo provienen de la falta del suficiente Empleo Productivo (o trabajo decente). Para combatir esta lacra es necesario saber que “Todo Crecimiento Económico, por pequeño que sea, crea empleo. Pero, es también  absolutamente necesario saber que ese Crecimiento Económico debe triplicar al Crecimiento Demográfico, para que el Empleo Productivo (trabajo decente) sea SUFICIENTE para dar ocupación  al aumento de la población (M. Brugarola SJ, Economista, Demógrafo, 1950).
Y sólo han triunfado los países de Economía liberal de Mercado, con  control demográfico, de la corrupción y de los sindicatos. Todo economista debe saber que existe un límite a largo plazo en la Rentabilidad de los Activos (ROA-Return on Assets), del Capital (ROE-Return on Equity) y Ventas (ROS –Return on Sales). En consecuencia, existe un límite en el Crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto). Ese límite alcanzado por Japón está en el 4,22% en el siglo XX. Pero Japón es Japón, En el futuro, será difícil que se alcance el 4% en un siglo. Tenemos el ejemplo de EE. UU., que no llega al 3,1% en el incremento del PIB en el  siglo XX. Por lo tanto, todo país que tenga un crecimiento demográfico superior al 1,2% seguirá con su elevado desempleo, es decir, en la pobreza, excepto Israel y los 4 países islámicos petroleros. Todo país pobre que desee salir de su pobreza en un par de generaciones, debe reducir su crecimiento demográfico a menos del 0,5%. Debe saberse que sólo la empresa rentable crea empleo.
Todo país, para salir de su pobreza, necesita que las mujeres  se incorporen plenamente a la economía remunerada. Y la fuerza de su Gente y la de sus Animales sea sustituido por mecanismos y automatismos. Para elevar el nivel de vida de un país es necesario mecanizar  totalmente el campo. China así lo ha entendido. Sabe que la mecanización del campo dejará sin trabajo a 420 millones de campesinos y para la completa mecanización y automatización de su industria le sobran 110 millones de obreros. Por ello, y para no invertir más en nuevas infraestructuras,  impuso un hijo por familia desde 1978. La total mecanización del campo del Tercer Mundo, imprescindible para emerger de la Pobreza,  dejará sin empleo a  2.000 millones de campesinos.
LA POBREZA ES EL ESTADO NATURAL DEL SER HUMANO,  SI NOS GUIAMOS POR LAS TEORÍAS CREACIONISTA O EVOLUCIONISTA, O POR LA HISTORIA. LA RIQUEZA ES ARTIFICIAL. 
A este respecto repite: “La ONU recomienda controlar la NATALIDAD para combatir la POBREZA” (04/12/2002).
Descanse en paz, con su Sra. esposa, Dª Pilar Pulgar, siempre juntos. En su entrañable Palos de la Frontera. Con todo mi respeto y admiración.

P.D.: Entristece constatar que alguien de este perfil no haría carrera en el sistema universitario español actual. Debería dar mucho que pensar, sobre todo a quienes ostentan el poder.

(del año 2010, con el Prof. Tejero como invitado especial).

miércoles, 16 de agosto de 2017

NO ES TURISMOFOBIA

La Real Academia Española define fobia como la “aversión exagerada a alguien o a algo”. El turismo, por más que se visualice como una industria sin chimeneas, tiene sus externalidades negativas, que es preciso conocer para poder regularlas y minimizarlas, pero no por ello el turismo, sin más, debe ser estigmatizado: no podemos pasar por alto que todos, en mayor o menor medida, ejercemos como turistas. Hemos de aquilatar bien, por tanto, a qué tipo de turismo se dirige esa fobia.
Su poderosa dimensión económica ha gozado siempre del protagonismo del discurso oficial: se trata de una industria importantísima en lo que a generación de empleo y renta se refiere, y además en crecimiento; no merece la pena cansar con cifras recurrentes. Más tarde empezaron a colocarse los focos de la opinión publicada en sus impactos ambientales, y estos asuntos empezaron a tomarse más en serio. Ahora, este verano, los problemas sociales vinculados al turismo han estallado con toda su virulencia, de forma que ya ningún responsable (público o privado) puede hacer oídos sordos a los mismos, ni tan siquiera dejarlos en un segundo plano o restarles trascendencia, como ha ocurrido hasta este momento. Ha llegado la hora de, también, tomarlos más en serio. El primer paso para resolver un problema es reconocerlo, y esta es la parte positiva de todo el culebrón mediático generado cuan “serpiente” estival.
Diría que nunca se habló tanto del turismo  como en estos meses, pese a no ser una problemática nueva en cuanto a su existencia. De hecho, este estallido social en algunos destinos se ha ido larvando durante años, fruto del éxito de los mismos (tal y como el éxito -erróneamente- ha venido entendiéndose, tan sólo en términos cuantitativos, en una carrera ciega por batir cada ejercicio récords de viajeros y pernoctaciones) y de un determinado modelo de desarrollo turístico que lo ha propiciado (primando la cantidad y la concentración sobre la calidad y la desconcentración) y en el que la población residente ha venido siendo el eslabón perdido. Ahora esos residentes expresan su rechazo a determinados excesos y reclaman sus derechos, lo cual significa ser tenidos en cuenta en la toma de decisiones. Por más obvio que resulte, no debería olvidarse que son quienes, a la postre, votan en esos lugares y eligen a sus gobernantes.
Una vez que el conflicto ha saltado a la luz de forma tan llamativa, es importante, llegados a este punto de ebullición,  no perder el foco de la raíz del problema.
-El problema no está en el turista, salvo en casos de comportamientos incívicos (sobre los que volveré más adelante). No es justo ni inteligente focalizar ahí la acción reivindicativa de cambios.
-El problema tampoco está en los modelos “low cost”. Gracias a ellos más personas pueden permitirse viajar, y viajar más veces, y ello es una conquista social. Además, parte del crecimiento del sector está ahí, y responde a una sociedad cada vez más dual. El turismo como actividad exclusivamente elitista es parte del pasado.
-El enemigo no está en las nuevas tecnologías que posibilitan nuevos modelos de negocios como las plataformas que están en el ojo del huracán y que conectan consumidores con determinados proveedores de servicios (de alojamiento, transporte, etc.). No tiene sentido poner puertas al campo ni negar que la realidad de los hechos irá por delante, pero ello no es óbice para que la actividad de estos nuevos operadores se regule convenientemente, es decir, de forma equilibrada y pensando en el interés general. 
-Tampoco en el crecimiento per se, sino en el tipo de crecimiento (tipo de turista, época del año…) y en la gestión que se hace del mismo y de la consiguiente capacidad de asimilarlo.
El problema está en:
-La masificación, lo que exige cambiar de patrón y de manera de medir el éxito, de forma que ambos (modelo y métrica) primen la calidad de vida de quienes, de forma permanente o temporal, residen en un determinado núcleo de población. Un modelo que establezca capacidades de carga y ponga las bases para su efectivo cumplimiento (evitando el sobredimensionamiento de la oferta y su efecto perverso sobre la sostenibilidad), que busque la desconcentración geográfica y temporal de los flujos turísticos (asignando medios e infraestructuras a tal fin), y que incorpore más allá del discurso criterios de sostenibilidad (no sólo económica y ambiental, sino también social). Nadie dice que esto sea fácil, pero es un camino que debe empezar a recorrerse cuanto antes y que requerirá determinación por parte de los gobernantes, aparte de capacidad de gestión para afrontar una complejidad creciente.
-Haber agudizado la confrontación de intereses. Del mismo modo que no se recomienda mezclar el vino con el agua, cuando se mezclan el derecho de la población local a preservar su cultura autóctona, su hábitat y hábitos, su modo de vida (que incluye el derecho al descanso, entre otras razones porque han de trabajar)…con el derecho del turista al ocio, a la fiesta, a unos ritmos horarios diferentes, el conflicto está servido. Esto es, sobre todo, una cuestión de planificación urbanística, lo cual no significa que unos y otros no puedan coexistir ni compartir determinados servicios. Los derechos de unos no tienen por qué superponerse a los de los otros: es cuestión de planificar y regular adecuadamente los espacios ciudadanos, incluidos los de ocio.
-La falta de urbanidad. Lamentablemente los comportamientos educados, respetuosos con los demás y con el entorno, escasean, y aún más en un contexto masificado. Parece que esto ha dejado de inculcarse en la medida necesaria: es un problema general de la sociedad actual. El turismo es también educación: requiere educación para apreciar el valor de aquello que se contempla, sea un bien de interés cultural con siglos de antigüedad o un patrimonio natural de extraordinario valor ecológico. Educación para conocer y respetar la cultura local: la condición de turista, aunque gaste mucho, no confiere patente de corso para hacer cualquier cosa. Quien quiera mezclarse con la comunidad que le acoge (por aquello de la autenticidad de las experiencias) debe respetar sus pautas y ritmos de vida: esta es una regla elemental de urbanidad que, con demasiada frecuencia, parece haberse olvidado, en una “suerte” de egocentrismo exacerbado.
¿Y cuáles son las soluciones?
Resumiría diciendo que la solución está en la combinación de:
-Intensificar las capacidades de gestión para regular el sistema: la entrada de turistas (con identificación de capacidades de carga), la oferta de alojamiento (incluida, por supuesto, la de los apartamentos turísticos, que de forma tan acusada ha crecido al calor de las plataformas tecnológicas referidas más arriba), los flujos de turistas en los destinos (buscando su desconcentración)…Las tecnologías, con todo lo que se ha dado en llamar destinos turísticos inteligentes, nos pueden ayudar bastante.
-La educación para el turismo. Un país volcado en la industria turística tiene que ser un país con una sólida educación para el turismo, desde la escuela y en un sentido amplio, cuyos ciudadanos valoren y hagan valorar los recursos de todo tipo (patrimonio cultural, natural…) en los que se sustenta;  y donde lo que se vende es precisamente esto: el valor y el disfrute respetuoso de esos recursos, no el libertinaje, lo que también ayuda a segmentar el mercado y a atraer turistas de un determinado perfil.
-Pero también diría que hemos de cambiar el concepto: más que de gestionar el turismo, se trata de gestionar núcleos de población en los que coexisten residentes permanentes (la llamada comunidad local) con residentes temporales (los turistas), a quienes hay que prestar servicios (en alguna medida distintos) y quienes han de contribuir equitativamente (intuyo que las tasas turísticas acabarán generalizándose) al sostenimiento de los mismos, a la par que respetar las normas del lugar. Esta gestión se verá condicionada por el hecho de que la proporción de unos y otros puede variar significativamente a lo largo del año (la estacionalidad, por más que se combata, seguirá existiendo). En todo caso, la sensación de saturación no es buena para nadie (tampoco para la experiencia que se le ofrece al visitante).
Por tanto, y a modo de corolario, la fobia no es contra el turismo, sino, básicamente, contra la masificación invasiva y sus consecuencias, cuando ésta genera externalidades negativas inaceptables (la gente está diciendo ya en muchos destinos que lo son, habiendo pasado a la fase de antagonismo conforme al clásico modelo Irridex de Doxey). El turismo es una actividad económica cada vez más compleja, con fuertes implicaciones ambientales y sociales, que requiere de capacidades organizativas y de gestión reforzadas, que incluyen recursos tecnológicos y humanos altamente cualificados. Esta es, hoy, otra de sus caras.

BOLETÍN HOSTELTUR 28-08-2017